Si no eres parte de la solución… no seas parte del problema

Octubre 21, 2008

Nuestra cultura latina es muy crítica. Tendemos por costumbre a considerarnos jueces y expertos en todos los temas. Reconocemos fácilmente los errores y defectos de las personas a nuestro alrededor, pero son muy contadas las personas que reconocen lo bueno de los demás.

Jesús dijo una vez: “Con la misma vara con que mides, serás medido”, esto lo podemos ver en todo momento y a nuestro alrededor, porque como humanos tendemos a cometer las mismas faltas y errores que les juzgamos a los demás y muchas veces de peor manera.

Sin embargo, cuando alguien se equivoca, sea cercano o lejano, rápidamente pensamos en lo que tendría que haber hecho o el mejor castigo que podría tener por lo que hizo, es rara la vez en que pensamos en cómo ayudarle al fulano a sacar la pata de donde la metió.

Los fariseos hicieron lo mismo con la mujer que encontraron en adulterio. Era muy fácil juzgar y agrandar su error de tal manera que fuera digna de la peor muerte, lapidación. Sin embargo Jesús, quien tenía toda autoridad para juzgarla porque no había falla en él, decidió formar parte de la solución, esa solución era su perdón.

Es muchas veces por eso que no aceptamos el perdón de Dios y creemos que no somos dignos siquiera de emitir una disculpa, porque creemos que el es como el ser humano, que rápido juzga y cuesta que perdone. Sin embargo la palabra dice que “Dios es lento para la ira y rápido para la misericordia”.

Jesús en el Padre Nuestro nos dejó un gran desafío y un gran compromiso a la vez: “Perdónanos como perdonamos a los que nos ofenden”. Sí, Dios espera que perdonemos al que nos ofende, es decir, que en lugar de crítica debemos emitir PERDÓN. Ahora bien cuando no nos han afectado a nosotros, con mayor razón debemos tener una actitud de ayuda y no de crítica o de achaque.

Si no tienes nada bueno que decir, que pueda ayudar a la persona que se ha equivocado, tampoco digas o hagas nada que la hunda más en su problema o en su sentimiento de culpa.

Ven, ayuda a cambiar el mundo!!!

Octubre 19, 2008

Ese es el título de un libro escrito por Bill Bright en la década de los ‘80. Bill Bright era un comerciante con una empresa fructífera y prometedora dedicada a la fabricación y venta de dulces; decidió vender dicha fábrica cuando tuvo un llamado fuerte de Dios a cambiar el mundo, sí, a cambiar el mundo.

Bill Bright

Bill Bright

Bill Bright tuvo una visión, la visión de llegar a aquellos que eran ignorados por todos los movimientos religiosos existentes, aún por el cuerpo de Cristo: Los jóvenes universitarios.

Fue un hombre capaz de dejar todos sus sueños, su comodidad y su estilo actual de vida, con tal de servirle a Dios. Dios recompensó tal sacrificio permitiéndole tener uno de los movimientos más grandes y exitosos a nivel mundial: Campus Crusade for Christ. Dicho movimiento tiene presencia en más de 190 países, con más de 60 ministerios diferentes, siendo su columna  vertebral, el trabajo con estudiantes universitarios y la película “Jesús”. Escribió uno de los materiales más eficaces para la evangelización, llamado “Cuatro Leyes Espirituales”.

Realmente este hombre es de admirar, porque al entregarle todo a Dios, permitió que Él lo usara de formas inimaginables en aquel entonces. Su visión se ha dispersado en muchas iglesias actuales, las cuales utilizan la misma estrategia de evangelización y multiplicación espiritual que el usó: Exponer, Ganar, Discipular, Capacitar y Enviar.

Te imaginas si cada uno de nosotros nos entregaramos de la misma manera a la visión que Dios nos ha dado. Es claro que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros, pero es importante reconocer cual es su propósito y tener las agallas de dejarlo todo por ese propósito, convertir ese propósito en nuestra visión.

Estoy seguro que no hay nada más emocionante en la vida que cumplir nuestro propósito en Dios, estoy seguro que cuando cumplimos ese propósito ayudamos a cambiar el mundo.

Cuando tú y Dios hacen silencio

Octubre 15, 2008

Cuando tú haces silencio
es porque no tienes tiempo de hablar con Él.
Cuando Él hace silencio
es porque está atento a cada paso de tu vida.

Cuando tú hace silencio
es porque estás cansado del día.
Cuando Él hace silencio
es porque está pendiente de tu sueño.

Cuando tú haces silencio
es porque la carga del pecado te acusa.
Cuando Él hace silencio
es porque quiere darte tu espacio.

Cuando tú haces silencio
es porque te sientes avergonzado delante de Él.
Cuando Él hace silencio
es porque está esperándote con sus brazos abiertos.

Cuando tú haces silencio
es porque tus obras han sido malas.
Cuando Él hace silencio
es porque sus obras ya te han hablado de su inmenso amor.

Cuando tú haces silencio
es porque simplemente no tienes ganas de hablarle.
Cuando Él hace silencio
es porque Él ya te está hablando a ti.

No eres reemplazable.

Octubre 11, 2008

Sabías que eres único, tienes un conjunto de características que nadie más tiene. Tu forma de ser es inigualable, nadie más es exactamente igual que tú. Tu físico es inconfundible, nadie más es exactamente igual que tú.

Sin embargo, muchas veces tratas de hacerte de menos, de pensar en tus defectos y en tus errores, por eso no le crees a Dios lo que el quiere hacer contigo y a través de tí.

El plán de Dios para tu vida también es único, irrepetible. Si Dios te pide que hagas algo para él y tú no lo haces, nadie más lo podrá hacer por tí. Nos han vendido la idea por mucho tiempo de que para Dios somos importantes pero no impresindibles, sin embargo no creo que Él se haya tomado la molestia de venir a morir por alguien que podría sustituir por otra persona, por eso considero que esta idea es erronea.

Solo basta con visualizar (mentalmente, claro) la historia de Jonás. Dios le pide que haga algo que Jonás no quiere hacer, por lo que este huye hacia el lado contrario del plan de Dios para su vida. Dios pudo haber dicho: “éste se lo pierde, voy a escoger a alguien más”, sin embargo Dios acorraló a Jonás para que cumpliera su propósito. ¿Por qué? ¿Por qué Dios insistió con un hombre que le había demostrado no interesarle lo que Dios pensaba hacer con él? Pues la respuesta es sencilla, ese era el plan de Dios para la vida de Jonás, no era para nadie más. Lo único que Jonás hizo fue atrazar su propósito y con ello afectó su comunión con Dios.

Piensa por un momento, todo lo que Dios quiere que hagas y tu simplemente no quieres hacerlo:

  • ¿Cuántas personas están sin escuchar de Dios?
  • ¿Cuántos canciones no se han llegado a cantar?
  • ¿Cuántos libros no se han terminado de escribir (ni siquiera empezado)?
  • ¿Cuántas familias siguen ahogadas en problemas y aflicción?
Si Dios te está llamando, te desafio a que hagas frente a tu llamado y cumplas la obra que Dios te ha dado. Dios te bendiga.

Tiempo de Actuar

Diciembre 22, 2007

En alguna prédica escuché esta historia:

“En un pueblo hubo una inundación, un señor muy cristiano por cierto se subió al techo de su casa, y estando allí oró: Padre, te pido me mandes ayuda, yo estaré confiado en este techo hasta que tú me rescates. Mientras el tiempo transcurría el agua iba subiendo de nivel. Cuando el agua llegaba a las ventanas de la casa pasó un hombre en una lanche y le dijo al hombre que subiera, este le dijo que no, que estaba esperando que Dios lo salvara. Unas horas mas tarde, cuando el agua llegaba al dintel de la puerta, pasó un grupo de personas en una barca y le insistieron en que subiera pero él muy seguro de sí mismo se negó a hacerlo porque estaba esperando a que Dios lo salvara. Cuando ya el agua estaba llegando a los pies de este hombre, pasó un helicóptero y con un altavoz le hablaron para que subiera mientras le tiraban una escalera. El hombre nuevamente se negó a subir. El agua siguió subiendo hasta que este pobre hombre murió ahogado. Al llegar al cielo y ver a Dios, lo primero que hizo fue reclamarle: “Yo creí que me ibas a salvar”, sin embargo Dios le dijo: Te mandé una lancha, una barca y un helicóptero, ¿Qué más querías?”

Muchas veces nos comportamos igual, oramos para que algo suceda en nuestras vidas y Dios escucha esa oración y pone en nuestras manos los recursos para que lo que pedimos sea una realidad, pero nosotros seguimos orando y orando y orando y nunca hacemos nada al respecto.

A Moisés le sucedió algo parecido, cuando sale de Egipto con todo Israel, el Faraón rodea al pueblo a la orilla del Mar Rojo, el pueblo empezó a quejarse porque creía que iba a morir, por lo que Moisés empezó a orar, esta fue la respuesta de Dios:

“Pero el Señor le dijo a Moisés: <<¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! Y tú, levanta tu vara, extiende tu brazo sobre el mar y divide las aguas, para que los israelitas lo crucen sobre terreno seco.”

Exodo 14:16 (NVI)

Es muy bueno orar, Dios mismo nos dice que al que pide se le dará, pero hay un tiempo para orar y un tiempo para ACTUAR. No lo olvides.

Unir los puntos (Steve Jobs en la Universidad Stanford)

Septiembre 30, 2007

“Y sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, á los que conforme al propósito son llamados. Romanos 8:28 (RV 1909)”

Ni yo te Condeno

Julio 10, 2007

¿Alguna vez has hecho algo malo sabiendo que lo era? ¿Te has sentido muchas veces culpable por algún acto cometido? ¿Te ha dado la impresión que Dios está lejos cuando fallas? ¿Te ha juzgado o simplemente tachado la gente de tu alrededor a causa de una decisión mal tomada?

Creo que todos hemos pasado por algo así. Sería una farsa si cualquiera de nosotros dice que esto nunca le ha pasado, somos humanos y como tal nos equivocamos y fallamos y, aún de estas cosas Dios saca provecho para que aprendamos y crezcamos.

Sin embargo, luego de la caída siempre hay gente que nos juzga, que nos critica y nos desvaloriza. Muchas veces en lugar de ayuda y comprensión nos econtramos con comentarios negativos y acusasiones que lejos de ayudarnos nos hacen sentir más cucarachas de lo que nos sentimos.

Esto no es algo nuevo, sucedía ya en la época de Jesús. La ley indicaba que si encontraban a alguien en fornicación este debía ser apedreado por el pueblo. En esta situación se encontraba una mujer de la época de Jesús. La llevan delante de Él para saber si aprobaba su lapidación. Cualquiera hubiera pensado que por tratarse del mismo Jesús, daría la indicación de matarla, sin embargo el escogió el amor y la aceptación. Les hizo ver a todas las personas que estaban alrededor que ellos no eran mejores que esta mujer y luego de que todos se fueron le dice “Ni yo te condeno, vete y no peques más”.

Posiblemente la gente te critique y te haga sentir mal, sin embargo debes saber que si acudes a Dios el te perdona y deposita su confianza en tí nuevamente, esperando que no peques más. Dime tú, si el mismo Dios, el Rey de Reyes te dice “NI YO TE CONDENO”, ¿Quiénes son entonces los que te acusan? ¿Vale la pena escucharlos?

Cero Etiquetas!!!

Julio 8, 2007

Empecemos con algunas preguntas: ¿Cuántas veces te has sentido rechazado por las personas desde llegas a un lugar? ¿No es frustrante el saber que ni siquiera se toman la molestia de conocerte? ¿Cuántas veces tú mismo has hecho de menos a alguien por su color, su aspecto, su ropa, su forma de hablar o de pensar?

Es común en la cultura en la que vivimos que si alguien no es como nosotros entonces lo hacemos de menos, lo ignoramos, inclusive lo ofendemos. No nos damos la oportunidad de conocer mejor a esas personas.

En la Biblia se habla de un personaje al que le sucedía esto, su nombre era Zaqueo y la gente lo hacía de menos porque era muy bajo y además tenía fama de ser ladrón porque se encargaba de cobrar los impuestos para el Imperio Romano.

Sin embargo Jesús ignoró la etiqueta de “Enano” que le había colocado, inclusive ignoró la etiqueta de “Ladrón” y decidió ir a comer a su casa a pesar de la presión de grupo que la gente de su alrededor hizo para que no fuera.

¿Sabes cuál fue el resultado? Una vida cambiada, debido al amor y a la aceptación de Jesús por Zaqueo, este cambio su corazón y su forma de pensar completamente. 

Dios espera lo mismo de tí, que tu vayas y sirvas de bendición para esas personas que los demás rechazan o ignoran simplemente porque no son iguales a los demás, posiblemente entre ellos encuentres a tus mejores amigos. Es más, te lanzo un reto mejor aún. Ignora las etiquetas que te pueda colocar la sociedad y se TU MISMO, ATREVETE A SER DIFERENTE!!!!

En tiempo de crisis

Mayo 20, 2007

Crisis. Es una de esas palabras de moda, que todo el mundo usa. Se escucha que la educación está en crisis, que la juventud está en crisis, que las iglesias están en crisis, que el país está en crisis, en fin; tal parece que todos reconocen y notan la realidad, sin embargo como que de nada sirve saberlo porque no se ven cambios.

Los gobiernos, los establecimeintos educativos, los líderes religiosos se han sumergido en una búsqueda de métodos, recetas y fórmulas para lograr salir de la crisis, sin embargo, mientras las personas buscan los mejores métodos, Dios está buscando las mejores personas.

No creas que Dios no se da cuenta de nuestra realidad, pero para cambiarla el desea usar personas que sean líderes reales, que busquen su voluntad en todo, que disfruten estar en su presencia, pero sobre todo que tengan un amor por el prójimo a tal punto que estén dispuestos a ser agentes de cambio en su sociedad.

Esa persona puedes ser tú, sí tu. Lo único que el desea es un corazón dispuesto a servirle a él y a los demás, tú puedes empezar una revolución hoy, una revolución silenciosa, una revolución de valores!!!

“Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y saque la cara por él… ¡Y no lo he hallado!”

Ezequiel 22:30

Ser Auténtico

Mayo 17, 2007

Mi trabajo con adolescentes me permite ver como muchas veces los jóvenes buscan la aprobación de sus compañeros, de sus maestros, de todo el mundo, de una forma más que obsesiva; a tal punto que muchas veces dejan de ser ellos mismos, dejan de darle énfasis a los valores inculcados en casa, porque no son tan “cool” entre sus amigos; dejan a un lado su forma de pensar, porque no coincide con lo que la mayoría piensa y se van sumergiendo en una vida de falsedad y de hipocrecía hasta con ellos mismos.

 Sin embargo esto no es propio de la juventud; esto sucede a toda edad, esto puede estar sucediendo en este momento en nuestras vidas. El ser humano busca aprobación, lo cual no tiene nada de malo, dependiendo la aprobación de quién busques: la de los hombres o de Dios.

En donde te ubicas tú? entre los populares, entre los auténticos o entre los que son ambas cosas? Te invito a que te esfuerces por estar en el segundo, el tercero viene extra con el tiempo. Si quieres aceptación ni te preocupes porque Dios te acepta como eres.

Recuerda que: “El enemigo número uno de la autenticidad es el deseo desmedido de aceptación”.