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Los cristianos no cumplen el sermón del monte

Como cristiano, estoy completamente convencido de que Cristo es la respuesta única y definitiva para llenar el vacío que el ser humano siente en su interior, para sanar a los enfermos, para rescatar familias, para cambiar corazones, pueblos y naciones.

Sin embargo también veo la realidad que vivimos los cristianos, donde no reflejamos esos cambios en nuestras vidas, no lo digo de una forma individual, sino como comunidad universal del cuerpo de Cristo. Es triste que sabiendo nosotros que sólo a través de Cristo la vida en la tierra sería completamente diferente, no reflejemos esa diferencia en nuestro diario vivir y en nuestras relaciones con todas las personas. 

Definitivamente era eso lo que tenían los discípulos de Jesús a tal punto que el mismo Cesar dijo “Estos que trastornan el mundo” cuando se refería a los cristianos. Fue esa congruencia que había entre lo que ellos predicaban y lo que hacían la que abrió el camino para que muchas personas creyeran y se desatara una revolución espiritual en aquellos días.

Nosotros por nuestra parte estamos acostumbrados a excusarnos con las típicas frases: “soy humano”, “la carne es débil, me ganó”, etc. Por supuesto que esto es cierto y puede suceder, pero como cristianos tendemos a abusar de estas frases para minimizar el grado de importancia y de daño que le hacemos al testimonio de la iglesia de Cristo.

Un ejemplo bien claro se puede ver en la entrevista que le hicieron a Ghandi para un noticiero americano.

Entrevistador: “Ghandi, ¿Qué estrategia usó para vencer con su política de no guerra?”
Ghandi: “Simplemente puse en práctica el sermón del monte de Jesús.”
Entrevistador: “¿Si el sermón del monte le funcionó, por qué no se convierte en cristiano?”
Ghandi: “Porque los cristianos no cumplen el sermón del monte.”

(Paráfrasis)

No eres reemplazable.

Sabías que eres único, tienes un conjunto de características que nadie más tiene. Tu forma de ser es inigualable, nadie más es exactamente igual que tú. Tu físico es inconfundible, nadie más es exactamente igual que tú.

Sin embargo, muchas veces tratas de hacerte de menos, de pensar en tus defectos y en tus errores, por eso no le crees a Dios lo que el quiere hacer contigo y a través de tí.

El plán de Dios para tu vida también es único, irrepetible. Si Dios te pide que hagas algo para él y tú no lo haces, nadie más lo podrá hacer por tí. Nos han vendido la idea por mucho tiempo de que para Dios somos importantes pero no impresindibles, sin embargo no creo que Él se haya tomado la molestia de venir a morir por alguien que podría sustituir por otra persona, por eso considero que esta idea es erronea.

Solo basta con visualizar (mentalmente, claro) la historia de Jonás. Dios le pide que haga algo que Jonás no quiere hacer, por lo que este huye hacia el lado contrario del plan de Dios para su vida. Dios pudo haber dicho: “éste se lo pierde, voy a escoger a alguien más”, sin embargo Dios acorraló a Jonás para que cumpliera su propósito. ¿Por qué? ¿Por qué Dios insistió con un hombre que le había demostrado no interesarle lo que Dios pensaba hacer con él? Pues la respuesta es sencilla, ese era el plan de Dios para la vida de Jonás, no era para nadie más. Lo único que Jonás hizo fue atrazar su propósito y con ello afectó su comunión con Dios.

Piensa por un momento, todo lo que Dios quiere que hagas y tu simplemente no quieres hacerlo:

  • ¿Cuántas personas están sin escuchar de Dios?
  • ¿Cuántos canciones no se han llegado a cantar?
  • ¿Cuántos libros no se han terminado de escribir (ni siquiera empezado)?
  • ¿Cuántas familias siguen ahogadas en problemas y aflicción?
Si Dios te está llamando, te desafio a que hagas frente a tu llamado y cumplas la obra que Dios te ha dado. Dios te bendiga.

Tiempo de Actuar

En alguna prédica escuché esta historia:

“En un pueblo hubo una inundación, un señor muy cristiano por cierto se subió al techo de su casa, y estando allí oró: Padre, te pido me mandes ayuda, yo estaré confiado en este techo hasta que tú me rescates. Mientras el tiempo transcurría el agua iba subiendo de nivel. Cuando el agua llegaba a las ventanas de la casa pasó un hombre en una lanche y le dijo al hombre que subiera, este le dijo que no, que estaba esperando que Dios lo salvara. Unas horas mas tarde, cuando el agua llegaba al dintel de la puerta, pasó un grupo de personas en una barca y le insistieron en que subiera pero él muy seguro de sí mismo se negó a hacerlo porque estaba esperando a que Dios lo salvara. Cuando ya el agua estaba llegando a los pies de este hombre, pasó un helicóptero y con un altavoz le hablaron para que subiera mientras le tiraban una escalera. El hombre nuevamente se negó a subir. El agua siguió subiendo hasta que este pobre hombre murió ahogado. Al llegar al cielo y ver a Dios, lo primero que hizo fue reclamarle: “Yo creí que me ibas a salvar”, sin embargo Dios le dijo: Te mandé una lancha, una barca y un helicóptero, ¿Qué más querías?”

Muchas veces nos comportamos igual, oramos para que algo suceda en nuestras vidas y Dios escucha esa oración y pone en nuestras manos los recursos para que lo que pedimos sea una realidad, pero nosotros seguimos orando y orando y orando y nunca hacemos nada al respecto.

A Moisés le sucedió algo parecido, cuando sale de Egipto con todo Israel, el Faraón rodea al pueblo a la orilla del Mar Rojo, el pueblo empezó a quejarse porque creía que iba a morir, por lo que Moisés empezó a orar, esta fue la respuesta de Dios:

“Pero el Señor le dijo a Moisés: <<¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! Y tú, levanta tu vara, extiende tu brazo sobre el mar y divide las aguas, para que los israelitas lo crucen sobre terreno seco.”

Exodo 14:16 (NVI)

Es muy bueno orar, Dios mismo nos dice que al que pide se le dará, pero hay un tiempo para orar y un tiempo para ACTUAR. No lo olvides.

En tiempo de crisis

Crisis. Es una de esas palabras de moda, que todo el mundo usa. Se escucha que la educación está en crisis, que la juventud está en crisis, que las iglesias están en crisis, que el país está en crisis, en fin; tal parece que todos reconocen y notan la realidad, sin embargo como que de nada sirve saberlo porque no se ven cambios.

Los gobiernos, los establecimeintos educativos, los líderes religiosos se han sumergido en una búsqueda de métodos, recetas y fórmulas para lograr salir de la crisis, sin embargo, mientras las personas buscan los mejores métodos, Dios está buscando las mejores personas.

No creas que Dios no se da cuenta de nuestra realidad, pero para cambiarla el desea usar personas que sean líderes reales, que busquen su voluntad en todo, que disfruten estar en su presencia, pero sobre todo que tengan un amor por el prójimo a tal punto que estén dispuestos a ser agentes de cambio en su sociedad.

Esa persona puedes ser tú, sí tu. Lo único que el desea es un corazón dispuesto a servirle a él y a los demás, tú puedes empezar una revolución hoy, una revolución silenciosa, una revolución de valores!!!

“Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y saque la cara por él… ¡Y no lo he hallado!”

Ezequiel 22:30

Ser Auténtico

Mi trabajo con adolescentes me permite ver como muchas veces los jóvenes buscan la aprobación de sus compañeros, de sus maestros, de todo el mundo, de una forma más que obsesiva; a tal punto que muchas veces dejan de ser ellos mismos, dejan de darle énfasis a los valores inculcados en casa, porque no son tan “cool” entre sus amigos; dejan a un lado su forma de pensar, porque no coincide con lo que la mayoría piensa y se van sumergiendo en una vida de falsedad y de hipocrecía hasta con ellos mismos.

 Sin embargo esto no es propio de la juventud; esto sucede a toda edad, esto puede estar sucediendo en este momento en nuestras vidas. El ser humano busca aprobación, lo cual no tiene nada de malo, dependiendo la aprobación de quién busques: la de los hombres o de Dios.

En donde te ubicas tú? entre los populares, entre los auténticos o entre los que son ambas cosas? Te invito a que te esfuerces por estar en el segundo, el tercero viene extra con el tiempo. Si quieres aceptación ni te preocupes porque Dios te acepta como eres.

Recuerda que: “El enemigo número uno de la autenticidad es el deseo desmedido de aceptación”.

Si lo intentas Dios te ayuda

Así se llamaba el nombre de la prédica en una iglesia que visité el día de hoy, sentí el nombre muy apto para lo que quiero contarles.

Durante mucho tiempo estuve viendo una gran necesidad entre los adolescentes con los que trabajo, una necesidad de conocer a Dios. Sin embargo ha sido clara la instrucción que tenemos en el colegio de no hablar esos temas con los alumnos, por lo que siempre me limitaba a dar un consejo que no tuviera que ver con Dios aunque si basado en la Biblia.

Sin embargo, irónicamente, una catedrática de la universidad Galileo que nos da un curso por parte del colegio me desafió a hacerlo, me hizo darme cuenta que lo más importante es lo que no les enseñamos a los alumnos, y lo más importante de todo lo que deben saber es que Cristo murió para que tengan vida.

Pues de una semana para acá, junto con otros maestros, decidimos que nos ibamos a arriesgar y empezamos invitando a todos los maestros a orar al inicio del día para que Dios bendiga nuestras clases, de la misma manera decidí empezar a hablar a los alumnos acerca de Cristo y de la importancia que tiene el que lo conozcan.

Una semana apenas y un muchacho decidió renovar su pacto con Dios y regresar a su iglesia, estaba metido en tantos problemas que los mismos maestros lo prejuiciaban y no creían en él, pero Cristo sí creyó en él a tal punto que le dió una nueva oportunidad.

Nada de lo desagradable que pensé que ocurriría si lo hacía a ocurrido. Definitivamente si lo intentamos Dios nos ayuda. Te invito a que hagas tu lo mismo, corre riesgos por Cristo, el ya corrió uno muy grande por tí.

Motivación Interna

He de confesarles algo, por lo regular he sido muy inconstante en lo que me propongo, a veces ni lo termino; pensando en ello me he dado cuenta que todo se debe a mi grado de motivación, muchas veces estoy muy motivado a realizar algo, pero a los días ya no y, yo mismo me saboteo por eso mismo.

Motivación Interna, Juntos podemosEl jueves pasado me enseñaron algo que siempre había sabido pero que hasta ese momento comprendí claramente: “Si mi motivación para hacer las cosas es externa, pues cuadno todo se ponga dificil, voy a abandonar mi proyecto”, por lo regular, lo que me ha motivado ha sido las personas, ver cambios, y a veces… por qué no decirlo? por ser reconocido. El problema con esto es que cuando las cosas no salen como yo quería, eso me frustra. Para decirlo de otra manera “mis bases están en la arena”.

 Lo mejor es que nuestra motivación sea interna: “Lo hago por y para Dios”, cuando las cosas salgan mal o no como quisieramos, recordaremos que es para Él y que Él tiene el control. entonces, y hasta entonces “mis bases estarán en la roca”.

Que tu motivación para hacer cualquier cosa sea siempre Él.

Perdón y Restitución

No era una noche común y corriente, habían arrestado al Maestro, al Mesías; sus discípulos estaban temerosos, confundidos con lo que sucedían, todos habían huído, todos menos uno, que miraba de lejos lo que sucedía.

Al verlo la gente le acusaron: “Tu andabas con él, tu ropa lo delata” el lo negó una y dos y hasta tres veces, preso del miedo de ser capturado por ser su seguidor. Luego de negarlo la última vez, el gallo cantó y le recordó que su Maestro ya le había dicho que esto sucedería. Su sentimiento de culpa era tan fuerte que lloró.

Luego de pasados los días se enterán que Cristo había resucitado, su emoción era enorme. Sin embargo, es de pensar lo que pasaba por la mente de Pedro, el sabía muy bien que lo había negado tres veces. Me imagino que tuvo nervios, temor quizá. Sin embargo Juan nos narra lo que sucedió al encontrarse cara a cara los dos:

Cuando terminaron de desayunar, Jesús le preguntó a Simón Pedro:
- Simón, hijo de Juan. ¿Me amas más que estos?
- Sí, Señor, tú sabes que te quiero -contestó Pedro.
- Apacienta mis corderos -le dijo Jesús.
Y volvió a preguntarle:
- Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
- Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
- Cuida mis ovejas.
Por tercera vez Jesús le preguntó:
- Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?
A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado: > Así que le dijo:
- Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.

Juan 21:15-17

Pedro se entristeció porque supuso que Jesús no lo creía o algo parecido, sin embargo lo que Jesús estaba haciendole era darle la oportunidad de que en tres ocasiones le expresara su amor, olvidando por completo las tres veces que lo negó. A pesar de que Pedro le negó, Cristo le pidió que apacentara sus ovejas, demostrándole que aún confiaba en él.

Por otro lado es de pensar también como Cristo se sintió cuando todos sus discípulos le abandonaron y Pedro le negó, sin embargo en este momento le demostraba que aun confiaba en él. Le estaba restituyendo su confianza a Pedro.

Creo que podemos aprender mucho de Jesús, muchas veces la gente nos lastima y, aunque sabemos que están arrepentidos, no les damos crédito, posiblemente perdonamos, pero no restituimos. Lo triste es que al no hacerlo estamos evitando recuperar una buena relación…

Todo para Dios

La mayoría de cristianos, consciente o inconscientemente, hacen una separación entre las actividades; dividen todo en “santo” y en “pagano”. Pareciera que si cantamos en la iglesia eso trabajandito es santo, pero si jugamos futbol, eso es pagano. La gente cree que si no hace algo con cierta liturgia religiosa, entonces eso no es para Dios.

Déjame darte otra perspectiva de las cosas. Todo, Absolutamente todo lo que hacemos puede agradar o desagradar a Dios. Tú puedes adorar a Dios en la iglesia, con alabanzas, oración, etc. Pero también lo puedes agradar en siendo educado en la calle, cumpliendo con tus obligaciones, haciendo tu trabajo con excelencia.

Pablo exhortaba en una de sus cartas:

Y todo lo que hagan no lo hagan como para los hombres, sino para Dios.

Es decir, que yo debo realizar toda actividad, aún las seculares, como para Dios, mi trabajo, mis estudios, mi diversión, mis pláticas, etc. Esto implica que deben ser con excelencia, porque son para el mismo creador de los cielos y la tierra.

A veces la gente se pregunta: ¿Por qué hacer las cosas bien si ni las agradecen? o dicen ¡Es que con mi trabajo estoy volviendo rico al dueño! o frases por el estilo, sin darse cuenta que no es por su jefe, por su vecino, por quedar bien, ni por sí mismo que se deben hacer las cosas; se hacen bien, con pasión y con excelencia, porque son para Dios.

Piensalo, y cuando lo pienses, hazlo también para Dios.

Hazlo de todos modos

Aunque yo no escribí esto, me gustó mucho ya que me recordó la actitud de servicio que debemos tener siempre, sin esperar nada a cambio. Absolutamente nada.

  • Las personas son a menudo irrazonables, ilógicas y egocéntricas…
    ámalas de todos modos.
  • Si haces el bien, la gente te acusará de egoìsmo y de motivos escondidos…
    haz el bien de todos modos.
  • Si tienes éxito, tendrás falsos amigos y verdaderos enemigos…
    ten éxito de todos modos.
  • El bien que hoy haces, será olvidado mañana…
    haz bien de todos modos.
  • La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable…
    se honesto y franco de todos modos.
  • Los más grandes con las màs grandes ideas pueden ser abatidos por gente inferior con menos ínfamas…
    piensa en grande de todos modos.
  • La gente favorece a los desvalidos, pero sigue a los poderosos…
    lucha por los desvalidos de todos modos.
  • Lo que se toma años edificar puede ser destruido en un momento…
    edifica de todos modos.
  • La gente necesita ayuda, pero te ataca si les ayudas…
    ayuda a la gente de todos modos.
  • Da al mundo lo mejor de tì y te golpeará en la boca…
    da al mundo lo mejor de tí de todos modos.
    porque en el análisis final, te darás cuenta que el asunto es solo entre tú y Dios, ya que en todo caso, jamás fue un asunto entre tú y ellos…

Madre Teresa de calcuta.

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” 1 Cor. 3:23-24

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