En alguna prédica escuché esta historia:
“En un pueblo hubo una inundación, un señor muy cristiano por cierto se subió al techo de su casa, y estando allí oró: Padre, te pido me mandes ayuda, yo estaré confiado en este techo hasta que tú me rescates. Mientras el tiempo transcurría el agua iba subiendo de nivel. [...]










