Perdón y Restitución

No era una noche común y corriente, habían arrestado al Maestro, al Mesías; sus discípulos estaban temerosos, confundidos con lo que sucedían, todos habían huído, todos menos uno, que miraba de lejos lo que sucedía.

Al verlo la gente le acusaron: “Tu andabas con él, tu ropa lo delata” el lo negó una y dos y hasta tres veces, preso del miedo de ser capturado por ser su seguidor. Luego de negarlo la última vez, el gallo cantó y le recordó que su Maestro ya le había dicho que esto sucedería. Su sentimiento de culpa era tan fuerte que lloró.

Luego de pasados los días se enterán que Cristo había resucitado, su emoción era enorme. Sin embargo, es de pensar lo que pasaba por la mente de Pedro, el sabía muy bien que lo había negado tres veces. Me imagino que tuvo nervios, temor quizá. Sin embargo Juan nos narra lo que sucedió al encontrarse cara a cara los dos:

Cuando terminaron de desayunar, Jesús le preguntó a Simón Pedro:
- Simón, hijo de Juan. ¿Me amas más que estos?
- Sí, Señor, tú sabes que te quiero -contestó Pedro.
- Apacienta mis corderos -le dijo Jesús.
Y volvió a preguntarle:
- Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
- Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
- Cuida mis ovejas.
Por tercera vez Jesús le preguntó:
- Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?
A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado: > Así que le dijo:
- Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.

Juan 21:15-17

Pedro se entristeció porque supuso que Jesús no lo creía o algo parecido, sin embargo lo que Jesús estaba haciendole era darle la oportunidad de que en tres ocasiones le expresara su amor, olvidando por completo las tres veces que lo negó. A pesar de que Pedro le negó, Cristo le pidió que apacentara sus ovejas, demostrándole que aún confiaba en él.

Por otro lado es de pensar también como Cristo se sintió cuando todos sus discípulos le abandonaron y Pedro le negó, sin embargo en este momento le demostraba que aun confiaba en él. Le estaba restituyendo su confianza a Pedro.

Creo que podemos aprender mucho de Jesús, muchas veces la gente nos lastima y, aunque sabemos que están arrepentidos, no les damos crédito, posiblemente perdonamos, pero no restituimos. Lo triste es que al no hacerlo estamos evitando recuperar una buena relación…

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