Archivo de 13/12/06|Página de archivo diario

Nunca Niegues tus Convicciones

En el libro de Daniel se nos cuenta la historia del rey Nabucodonosor, y de como él hizo una estatua de su persona, para que todo el pueblo lo adorara. Pues resulta que todo el pueblo adoró la estatua, menos tres jóvenes a los cuales no les importó la furia del rey. El rey molesto los manda a llamar y les pregunta el por que no le obedecen, ellos firmemente le contestan que solo adoran a su Dios, a Jehová. El rey, muy molesto los amenaza con echarlos a un horno de fuego. Imagínate el miedo que pudieron sentir esos muchachos, no sólo los iba a matar, sino que iba a ser de una de las peores maneras, chamuscados!!!! Sin embargo estos chicos, decididamente le contestan al rey:

“Debes saber oh rey, que nuestro Dios tiene el poder para librarnos de ese horno de fuego, pero si no lo hace, aún así no nos arrodillaremos”.

Te invito a que veamos juntos algunas enseñanzas de esta historia:

Para iniciar, debemos ver que estos jovenes eran precisamente eso, jóvenes, con sueños, ilusiones, metas a futuro, como todos nosotros. También eran cautivos en Babilonia, ellos no tenían ninguna autoridad para desobedecer órdenes. Además es de imaginarse la presión de grupo que sintieron mientras absolutamente todos se arrodillaban ante la estatua. Sin embargo, aún así no renunciaron a sus convicciones.

Lo que más me agrada de la historia, es la respuesta que le dan al rey: “…pero si no lo hace, aún así no nos arrodillaremos.” Muchas veces le servimos a Dios por lo que nos da, o lo condicionamos con nuestros propios intereses, le damos la espalda cuando viene sufrimiento a nuestra vida. Sin embargo lo que Dios busca, es adoradores de verdad, que le amen sin importar lo que suceda. Hoy te pregunto yo a tí ¿Aún si Dios no hace lo que tu esperas, le sigues? ¿Estas dispuesto a defender tus convicciones, aún si las consecuencias no te convienen? Medítalo.